Los parlamentarios escuchan las preocupaciones de la industria sobre el impacto de la huelga del puerto de Vancouver en la reputación y la economía de Canadá.

Durante una audiencia parlamentaria, grupos de la industria automotriz alertaron sobre las repercusiones duraderas de la huelga del puerto de Vancouver este verano, enfatizando la necesidad de medidas preventivas contra futuras interrupciones. Brian Kingston, presidente de la Asociación de Fabricantes de Vehículos Canadienses, destacó el caos causado por la huelga de casi un mes, que afectó a una industria automotriz que ya lidiaba con los desafíos de la cadena de suministro post-pandemia. Expresó su preocupación por la creciente fragilidad de las rutas de suministro de Canadá debido a problemas laborales, cierres de fronteras y problemas climáticos.

Kingston afirmó que las interrupciones se han convertido en un patrón preocupante en el sistema de transporte canadiense, enfatizando la necesidad de medidas proactivas. El cierre del puerto de Vancouver, que resultó en un acuerdo, rechazado y luego finalizado, incurrió en un costo económico estimado de al menos 10 mil millones de dólares durante el verano, contribuyendo a las presiones inflacionarias.

Señalando el posible daño a la reputación, Kingston señaló que las grandes empresas ahora están considerando alternativas a los puertos de Vancouver y Montreal, con el objetivo de reducir la dependencia e implementar planes de contingencia en caso de futuras paralizaciones.

Robert Ashton, presidente del Sindicato Internacional de Estibadores y Almacenes de Canadá, atribuyó la prolongada huelga a problemas de gestión, destacando la estructura de negociación en los puertos de C. Británica.